A la hora de elaborar contenidos para su distribución o consumo en entornos digitales, ¿Qué elementos diferencian a un buen redactor o copywriter de uno mediocre? ¿Cómo saber si el profesional elegido va a aportar valor realmente a nuestro proyecto o acción? Se trata de una pregunta difícil de responder. Hay que considerar muchos aspectos, algunos de tipo subjetivo o demasiado sutiles como para que formen una categoría por sí mismos.

No obstante, hay algunas características que comparten los profesionales más valorados y cotizados. Si eres un freelance que se dedica a elaborar contenidos mi consejo es que te esfuerces especialmente en ellas. Si eres un potencial cliente y estás buscando un redactor de contenidos para que colabore con tu proyecto digital, algunas pistas te pueden situar en la dirección correcta para encontrar al copywriter adecuado.

La calidad del trabajo

Así, en genérico, este tip parece demasiado obvio como para destacarlo. Sin embargo, basta darse una vuelta por Internet para cruzarse con infinidad de material plagado de errores, inexactitudes, malas construcciones gramaticales o estructuras no optimizadas para su consumo en Internet. Cuando no con sangrantes faltas ortográficas o fallos en la edición del contenido.

El lenguaje – escrito, en este caso – es la herramienta de trabajo del redactor de contenido. Y, por ello, debe ser un virtuoso de su uso. No estoy hablando únicamente de la corrección ortográfica y el respeto de las normas gramaticales que establece el canon académico. Se trata, además, de dominar los distintos recursos que hacen del lenguaje una herramienta potente a la hora de comunicar.

Un redactor de contenidos tiene que dominar el lenguaje por encima de la media.
Dominar el lenguaje es el cimiento de todo buen redactor de contenido (Foto: Willi Heidelbach en Pixabay)

Usar sinónimos y analogías, dominar distintas estructuras sintácticas, controlar todos los recursos estilísticos posibles y saber cuándo usarlos, etc. También es importante tener capacidad de síntesis y ser capaz de entender realidades y asuntos complejos, para después hacerlos comprensibles para el gran público. En resumen: un redactor de contenidos de calidad se hace notar por lo bien que los escribe y lo atractivos que estos resultan.

Un redactor de contenidos debe ser versátil

Aunque existen en el mercado redactores de contenidos que están súper especializados en un área o temática concreta, un buen copywriter puede escribir de manera sobresaliente prácticamente sobre cualquier asunto. La capacidad del profesional para adaptarse a cada situación o a las necesidades de cada cliente marcará la diferencia nueve de cada diez veces.

Ser tan versátil como para escribir sobre instalaciones hoteleras, ropa pre-mamá, software de reconocimiento facial o alquileres de coches y hacerlo de manera excelente en todos los casos es lo que hace destacar al buen redactor de contenidos del copywriter mediocre.

El buen redactor de contenidos debe hacer malabares con las temáticas más diversas.
El copywriter cotizado se caracteríza por su capacidad para escribir (bien) sobre cualquier cosa (Foto: Theodor Moise en Pixabay)

Esto, a su vez, implica que el buen redactor de contenidos debe tener una curiosidad insaciable. Acompañada de una notable capacidad para «aprender» desde cero las nociones básicas o los aspectos más destacados de cualquier asunto imaginable. En la mayoría de los casos, los clientes se encargan de dotar al redactor de la información básica para elaborar los contenidos pero, en un 90% de los escenarios al copywriter le toca profundizar por su cuenta.

Saber bucear en Internet y en fuentes de calidad – a veces toca estudiar, a la antigua usanza y en sentido literal – y extraer información relevante permitirá que el contenido elaborado sea realmente útil a los usuarios. La capacidad y habilidad para curar el contenido y filtrar lo bueno de la paja también resulta esencial.

Trabajar rápido y pensar en el SEO

Este es, probablemente, uno de los aspectos más importantes a considerar. Y, al mismo tiempo, el más difícil de dominar. Pensemos, por ejemplo en un post para un blog corporativo, un whitepaper, un dossier o una presentación para un simposio.

Cada uno de estos contenidos requiere de una cantidad y un tipo de trabajo diferente. Pero todos comparten el mismo requisito: deben servirse con agilidad. Si entre el momento en el que se solicita un texto a un redactor de contenido y su entrega como producto terminado, transcurren semanas y no días – u horas – estaremos ante un profesional poco preparado para las exigencias del mercado actual.

Trabajar bien y, además, hacerlo rápido marca totalmente la diferencia para un buen redactor de contenidos.
Para extraer rentabilidad de su esfuerzo y forjarse una reputación positiva, el buen redactor de contenidos debe trabajar con agilidad, sin que se reduzca la calidad de su contenido. (Foto: Pixabay)

Evidentemente, el tiempo de respuesta dependerá totalmente del tipo de contenido y su complejidad o especialización. No requerirá el mismo tiempo y esfuerzo redactar un texto para hablar sobre tendencias gastronómicas del verano que uno centrado en la maquinaria que se usa en una instalación de energía eólica, por ejemplo.

En todos los casos, además de redactar rápido es necesario hacerlo con un determinado chip mental: el que exige Google. Los contenidos deben estar optimizados para los motores de búsqueda. Deben contar con determinadas palabras clave que deben aparecer, además, un determinado número de veces. Este detalle lo marcará la estrategia de marketing que se desee implementar.

Las palabras clave o keywords no siempre responden al estilo de un contenido porque no están pensadas con criterios «literarios», pero tienen que estar presentes de todos modos. Hay que tener habilidad para redactar de manera atractiva, sin que las palabras clave destaquen en el texto de manera poco natural u orgánica.

Un solo redactor de contenidos, muchos estilos

A la versatilidad para hablar de muchos temas, el redactor de contenidos de calidad debe sumar su capacidad para adaptarse en estilo. No todos los textos pueden redactarse con el mismo tono, por lo que tiene que dominar el estilo serio y formal de algunos entornos corporativos y el más desenfadado o «fresco». Y también todos los que se sitúan en el enorme campo de terreno gris entre uno y otro. La redacción excelente debe ser, además, redacción flexible para responder a un mayor número de posibles clientes, necesidades y realidades.

El buen copywriter debe «vestirse» para cada ocasión y cliente.
Un buen copywriter debe saber «vestirse» para cada ocasión y no puede ser esclavo de un único estilo de redacción. (Foto: Fulvio Tognon en Pixabay)

Todas estas fortalezas se adquieren, por un lado con esfuerzo por parte del redactor de contenidos y, por otro, al acumular experiencias. Algunas buenas y otras no tan buenas. Cuanto más amplia sea la cartera de clientes de un copywriter, más garantías tendremos de que podrá responder a lo que se necesita, siguiendo criterios de excelencia, porque le avalan años de trabajos muy heterogéneos.

Si estás interesado en elaborar contenidos para tu proyecto de comunicación digital no dudes en ponerte en contacto conmigo. Estaré encantado de ayudarte.