El el año 2029 el mundo no ha cambiado demasiado, salvo que los mutantes son un recuerdo lejano. Ya no existen héroes y los X-Men solo pueblan los comics para niños y el imaginario de unos pocos nostálgicos. Logan, antes conocido como Lobezno, sobrevive ocultando su antigua identidad y trabajando de conductor de limusinas. Subsiste con apuros en el desierto fronterizo de México, donde está a cargo de un Charles Xavier aquejado de demencia senil, algo tremendamente peligroso, cuando se trata del cerebro más poderoso del planeta.

Logan, viejo, enfermo, alcoholizado y en sus horas más bajas está tratando de ahorrar para comprar un yate, abandonarlo todo y vivir en alta mar junto a su amigo y benefactor. A pesar de ello, no deja de pensar en el sinsentido que ha sido su vida y coquetea con ideas suicidas con mucha frecuencia. Una desconocida, que lo reconoce por su antigua identidad, dice ser perseguida por unos indeseables que quieren matarla y alterará los planes de retiro de Lobezno al pedirle ayuda desesperadamente.

Desde que la pasada temporada diera el inesperado pelotazo con Deadpool, la industria quizás ha visto la puerta abierta a la explotación comercial de un nicho de público un poco más adulto para las películas de súper héroes, villanos y fauna adyacente, en esencia palomiteras y para todos los públicos.

Y Logan, película basada en el post apocalíptico cómic de Mark Millar y Steve McNiven Lobezno: El viejo Logan, es una muestra de que esa puerta está abierta de par en par y… que los estudios están dispuestos a cruzarla y quedarse. Es verdad que la visión cínica, pesimista, oscura y sucia de El Viejo Logan no habría permitido una adaptación en la pantalla grande demasiado naíf, a la que el público adolescente y aficionado al género puede estar más acostumbrado; y también es cierto que la clasificación +18 permite bastante manga ancha y licencias que sitúan a la cinta bastante lejos de los cánones.

Además de la acción desmedida esperable en un título de estas características, Logan es, esencialmente, una apuesta dramática que pretende superar, aunque sea mínimamente y por momentos, el simple entretenimiento — que lo hay desde las primeras secuencias —. En lo referido a la construcción de los personajes y sus motivaciones, no encontraremos forjas de arquetipos heroicos, búsquedas de justicia o venganza, ni acciones patrioteras al abrigo de la máscara de turno.

Al contrario, encontraremos a un Lobezno enfermo y avejentado, más de vuelta de todo de lo que es habitual en su carácter, amargado por sus malas acciones y los amigos o amores perdidos, desencantado y fuera de lugar. Deseando pagar la cuenta y marcharse para siempre, a pesar de sus habilidades de regeneración y su aparente incapacidad para morir.

Es cierto que me parece el único personaje realmente bien definido, además de un profesor Xavier excelente, a cargo de Patrick Stewart. Esperaba más de Richard E. Grant y, sobre todo de Boyd Holbrook. Aunque Dafne Keen está bastante bien, la presencia de actores infantiles en la trama me parece un poco endeble.

Logan ofrece una fotografía excelente y un clima general equilibrado y coherente con el guión y la historia, dotando a la película de un acertado aire de road movie. El ritmo general es muy alto, a pesar de un par de momentos demasiado sensibleros y prescindibles. El grado de violencia explícita muy sorprendente y acorde a lo que exige la propuesta de James Mangold y la adaptación en sí misma y, aunque no se trata de una película «redonda» en todos sus extremos, sí es un estupendo banderín de enganche para futuras adaptaciones de cómic que exijan un mayor grado de madurez y exigencia por parte del espectador. Curiosa y recomendable

Nota: 7,5 / 10