Ya les conté en otra entrada la primera parte de mi crónica de una charla homeopática impartida a una asociación de enfermos y pacientes. También allí les conté las «dificultades» de la organización con la transparencia y el libre desarrollo del trabajo periodístico. En esta segunda parte les resumo — mucho — la charla en cuestión y aporto alguna información interesante. Como en la anterior entrada, omito conscientemente datos relevantes de personas y organizaciones, así como otros detalles, para salvaguardar sus derechos.

Un médico homeópata sin especialidad

Presentan a la ponente como licenciada en Medicina, con más de 23 años de experiencia en el campo de la homeopatía. Es, por lo tanto una médico-homeópata y parece caer una losa de legitimidad sobre la cabeza de todos los presentes. No obstante, no se entra en detalle sobre su currículo, publicaciones, trayectoria profesional u otros méritos. La definen, eso sí, como «grandísima profesional» y «gran persona humana, que eso también es parte de la salud», con una «gran responsabilidad».

La doctora caracteriza a la homeopatía, nada más iniciar la ponencia, como «un método terapéutico, que trata las enfermedades con dosis muy pequeñas, cantidades infinitesimales de productos, que producen los mismos síntomas a personas sanas si se toman en grandes cantidades». Hace referencia a la capacidad de modular la reacción del paciente ante la enfermedad y facilitarle «el encontrar de nuevo su equilibrio de manera natural. Lo que en medicina se llama la Homeostasis». La utilización de terminología médica de tipo técnico como esta se repetirá a lo largo de toda la charla con mucha frecuencia.

La ponente establece que la principal característica de la homeopatía es «la similitud», diciendo que «tratamos las enfermedades con cantidades muy pequeñas de sustancias que, cuando las toma una persona sana en mayor dosis, le produce los mismos síntomas que trae el paciente cuando acude a consulta pidiendo ayuda». Desde el primer momento y a lo largo de toda su ponencia, la doctora afirma que los productos homeopáticos son «medicamentos» y que en homeopatía «no se tratan enfermedades, sino personas consideradas como un todo».

El matiz trascendental es más pronunciado cuando la doctora — licenciada en Medicina, recuerden — dice que «los seres humanos somos una unidad de cuerpo, de mente y de espíritu. No es un cuerpo con unos riñones, con un pulmón, con un corazón que va por un lado; ni una mente que piensa de una manera, ni una forma de sentir. Es un todo junto. Y todo eso, en homeopatía lo tratamos».

Productos «anónimos» para cualquier dolencia. Los niños y el placebo

El grueso de la charla se centra en hablar de la existencia de «medicamentos» vinculándolos directamente con determinados síntomas y cuadros médicos, en los que la doctora hace especial hincapié, haciendo también referencia a las prácticas por parte del paciente que agravan o alivian la dolencia. En ningún momento se menciona, no obstante, el nombre comercial de ninguno de ellos, a excepción de uno a modo de ejemplo y citado de pasada. Los asistentes deben imaginar que hay un «medicamento» que cura esos síntomas de los que habla la médico-homeópata sin referencias orientativas, más allá de los modos y formatos de presentación.

Tampoco se citan en ningún momento — esto me parece especialmente relevante — ni los detalles del proceso de fabricación de los gránulos homeopáticos, ni algún principio activo o conjunto de principios activos presentes en los mismos. Durante casi una hora se desgranan síntomas y situaciones en las que éstos se agravan o mejoran, relacionándolos con un «medicamento» que puede resultar efectivo. En la sala varias personas asienten al explicarse determinados cuadros sintomatológicos y sentirse identificados con ellos. Aparte de mi acompañante o de mí, nadie está tomando notas.

En un momento de la intervención la doctora dice: «un niño se va a tomar lo que su mamá le dé, confiando en que es lo mejor. Un niño no dice, ‘como es homeopático no me va a funcionar’, lo toma y punto. Los resultados en niños son espectaculares, no hay efecto placebo porque no tienen ninguna barrera mental». También cita la inmensa cantidad de casos de éxito con tratamientos homeopáticos en el sector veterinario. En varias ocasiones se habla de que, con homeopatía «se puede tratar todo».

La doctora parece ignorar que es, precisamente en el caso de los menores, donde el efecto placebo se manifiesta con más intensidad, además de obviar el denominado efecto placebo «por poderes», donde la figura que ostenta más autoridad, en este caso los padres, es la que marca — consciente o inconscientemente por parte del receptor — la auténtica diferencia.

El turno de preguntas. Las malvadas farmacéuticas y «los intereses».

En el turno de preguntas tres asistentes exponen sus casos particulares y la satisfacción obtenida con tratamiento homeopático. Una persona, que no tiene conocimiento previo de estos tratamientos, pregunta por qué no se venden más o se habla más de ellos. Se cita de manera directa «el poder, la influencia y el dinero que tienen las grandes compañías farmacéuticas» y la cantidad de «intereses creados» en atacar a la homeopatía, a pesar de que resultaría más barato que el tratamiento tradicional, ante los murmullos de asentimiento de parte del público. No se aportan datos que demuestren esta afirmación.

Según la médico-homeópata una de cada tres personas, un 29%, se ha tomado alguna vez en su vida un producto homeopático y, en aquellos pacientes que se tratan con homeopatía, un 99% manifiesta estar «contento» o «muy contento» con el tratamiento. Un asistente pregunta si es apropiado sustituir la medicación química por la homeopatía y la doctora asegura que no, que se debe contar con un diagnóstico médico y se puede recurrir a la homeopatía «como complemento», porque «por encima de todo soy médico, me debo regir por la ética y no puedo engañar».

Una persona del público habla de la mayor facilidad para obtener productos en otros países como Francia, otra habla de Alemania «donde se fabrican más medicamentos, pero donde menos se consumen». La doctora habla de factores de tipo cultural, económico y social, cita «el mayor y más completo estudio realizado nunca sobre medicamentos homeopáticos, en relación con los ansiolíticos y diversos problemas de tipo emocional en Francia», pero no ofrece información bibliográfica sobre el mismo, ni ofrece más detalles sobre autoría o fecha de publicación. La ponente también desaconseja a una persona del público la adquisición libre de «medicamentos» homeopáticos para automedicarse y recomienda «acudir a un especialista».

Tras finalizar la charla, ovación cerrada por parte de los asistentes. Mientras la gente abandona sus asientos se procede al sorteo de los packs homeopáticos, cuyos afortunados ganadores son fotografiados junto a la doctora homeópata. Mientras abandono la sala, la persona que me recibió al principio me indica que la doctora estará en el vino español y que puedo tomar algo o hacerle cualquier tipo de pregunta extra. Agradezco el ofrecimiento pero «creo que tengo datos suficientes» y no me apetece — ni me parece ético — consumir nada a costa de las arcas del laboratorio o la asociación. Mi experiencia homeopática termina aquí.

Algunos datos interesantes.

  • Antes de obligarme a retirar la grabadora de la mesa, el aparato ha estado funcionando durante 8’21”. Ha registrado la charla informal entre la ponente y la persona encargada de presentarla. También el momento en el que alertan a la doctora de mi presencia, «hay un periodista en la sala que quiere grabar. Ah, ya está grabando» y también la indicación de la organización «Yo preferiría que no».
  • El único medicamento cuyo nombre se cita en la charla está indicado para 24 patologías distintas, desde la artralgia, la artritis o la dispepsia, hasta la traqueitis, los trastornos del ojo o el vértigo, pasando por la fiebre, la gripe, la neumonía o la pericarditis.
  • Puedes consultar este amplio y referenciado artículo, obra del profesor universitario y divulgador Guillermo Peris, sobre efecto placebo «por poderes».
  • Consultado el Colegio Oficial de Médicos correspondiente, me confirman que la doctora no consta como médico ejerciente de ninguna rama en particular, ni siquiera como médico de familia, salvo en el sector privado. La única formación que les consta es la licenciatura en Medicina.
  • Una búsqueda en Internet de la clínica privada de la médico-homeópata permite acceder a la siguiente información: «Desde 1998 ofrecemos consultas de homeopatía y tratamientos de ozonoterapia, mesoterapia, hidroterapia de colon, tratamientos de arrugas, acné,celulitis, obesidad y dolor entre otros. Nuestro lema es curar sin dañar.» Para más información sobre uno de estos tratamientos, concretamente la hidroterapia de colon, puede leerse este artículo del biólogo Fernando Cervera en Naukas.

Mi especial agradecimiento a Laura G. Rubio, sin cuya ayuda con el cotejo de datos, la investigación posterior y la búsqueda bibliográfica y de material especializado — además del apoyo moral y los interesantes debates subsiguientes — no habría sido posible la elaboración y publicación de esta crónica.