Una de las cosas que más me gusta hacer es impartir talleres y sesiones de formación sobre temas relacionados con la comunicación — digital y analógica —, los medios, la tecnología, las redes sociales y el emprendimiento. Es probable que se deba a que tengo alguna veta de vocación docente nunca satisfecha del todo. Algo bastante raro, ya que nunca fui un estudiante sobresaliente.

No obstante, sí que valoro mucho el trabajo de cualquier persona que se dedique a la enseñanza. Y, con los años, he podido experimentar en carne propia la satisfacción que produce ver las caras de los alumnos. Puedes percibir perfectamente cuándo descubren algo que no sabían, entienden ideas que transmites o identifican conceptos, herramientas y protocolos que pueden aplicar en sus vidas, sus empresas o sus proyectos. Y también cuándo se aburren o no están siguiendo «el guión» que les propones.

La comunicación es importante

Empecé a impartir clases y talleres algo tarde. Probablemente, porque he sido víctima de ese «síndrome del impostor» que todo el mundo experimenta en algún momento: ¿Qué voy a enseñar yo, si no sé prácticamente nada? ¿Cómo voy a ocupar el estrado del profesor, si debería estar en el otro extremo, aprendiendo?

A pesar de eso, durante estos años, me he ido dando cuenta que muchas personas, empresas y StartUps tienen carencias considerables a la hora de afrontar el vasto mundo de la comunicación. Y no solamente por no tener el fondo de armario mínimo para hacerlo. También porque la comunicación suele despreciarse, cuando tenemos en la cabeza un proyecto determinado. Ya sea para emprender en solitario, ya sea para lanzar o apuntalar el trabajo de una PYME, por ejemplo. Y, si mi experiencia y conocimiento puede ser de utilidad para otras personas en esos escenarios. ¿Por qué no compartirlos?

Y es que la comunicación no debe minusvalorarse en absoluto. Porque todos comunicamos, seamos conscientes o no. Y lo hacemos todo el tiempo, con buenas y con malas prácticas. Con la eclosión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, sobre todo: Internet, diversas plataformas, blogs y webs, redes sociales, … El rango de acción de nuestras prácticas comunicativas es casi infinito y, para bien o para mal, están presentes en nuestro día a día, cada segundo.

El conocimiento de los entresijos del mundo de la comunicación es un arma de un tremendo valor en el mundo empresarial, del mismo modo que lo es el dominio de las herramientas, habilidades y atajos para desarrollar una comunicación que resulte, sobre todo, efectiva y positiva para los intereses de cada organización. No en vano, todas las grandes empresas consideran la comunicación como un área estratégica que no debe descuidarse lo más mínimo.

Un aliado en el mundo rural

He intentado transmitir esa importancia, además de compartir algunos consejos y herramientas útiles, en mi último taller formativo sobre branding digital y gestión de redes sociales. Concretamente, destinado a personas que desarrollan su trabajo en el mundo rural. Tanto en España como en otros países europeos.

Esta clase se incluyó dentro de las actividades de Rural Lab-Y, un proyecto de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial Duero-Douro, enmarcado en la Acción Clave 2 (Asociaciones Estratégicas en el Ámbito de la Juventud), dentro del programa Erasmus +, con fondos de la Unión Europea y la Diputación de Salamanca.

La experiencia, como me ocurre siempre, fue más que positiva. Por un lado, por suponer un reto personal para mí, al obligarme a impartir el taller íntegramente en inglés — algo que no tenía que hacer desde hacía muchos años —. Por otro, porque siempre es positivo transmitir algo nuevo a personas provenientes de otros países, con otras culturas, condicionantes económicos y sociales y diferentes perspectivas a la propia: Malta, Italia, Bulgaria, Portugal,… Nada puede ejemplificar mejor el concepto de aldea global.

También me ha valido para congraciarme con el mundo rural y comprobar que los mitos que lo vinculan con la despoblación, la ausencia de oportunidades e ideas, la desidia o la ausencia de innovación son ciertos tan solo en parte. Hay mucha gente haciendo — o intentando hacer — cosas interesantes. Y con el apoyo suficiente, no hay límites que valgan. Si ellos pueden y quieren, ¿por qué tú no? Si estás interesado en mi oferta de formación, ponte en contacto conmigo y diseñamos juntos talleres a medida.

Fotos: Imelda Hernández (Imelda Comunicación)